Educación

Una de las primeras cosas que le viene a uno a la cabeza al pensar en la educación de su perro, es como enseñarle los comandos más clásicos y comunes que suelen, que suelen ser la llamada, el sentarse, no tirar de la correa y hacer las necesidades en el lugar indicado. Cuando se acoge en casa a un nuevo amigo, a menudo uno se pregunta cuando, precisamente, uno debe comenzar a educarlo. Muchos argumentan que es preferible esperar a que el perro tenga 3-4 meses, pues antes de eso es demasiado pequeño para aprender.
Es evidente que todo depende del enseñamiento que se quiera transmitir, pero el aprendizaje del perro inicia en el primer momento en el cual entra en casa, claramente dejándole el justo espacio y tiempo para conocerse mejor, superar la brecha y adaptarse y establecerse a su nueva familia. Todo lo que el cachorro aprenderá en los primeros 3-4 meses permanecerá en su mente, pues en esta edad el cachorro es muy receptivo.
En esta fase es importantísimo dedicarse a la estimulación y a la socialización; si se descuida o gestiona en modo aproximativo, llevara al perro a ignorar o malinterpretar los temas, entorno y situaciones que normalmente deberían ser familiares para él.
Es útil recordar como la mayoría de los cachorros adoran ser continuamente mimados. El contacto y la  manipulación son, por tanto, un momento fundamental. Pero hay una enorme diferencia entre mimos y manipulación. Sin embargo, los cachorros amantes de los mimos no tiene porqué ser amantes de la limpieza. Es por eso que es esencial estimularlo desde los primeros días de manera positiva, especialmente aquella limpieza relativa a las orejas, pues son el punto débil de Lagotto.

Así como para los humanos, los juegos son prácticamente un gimnasio para la vida de los perros. Es solo a través de estas actividades que el perro realmente valora su propia habilidad y posibilidad, superando de esta manera las diversas inseguridades y descubriendo lentamente el autocontrol. Podrías dedicarte al simple lanzamiento de la pelota, a la agilidad, a la impresión en las trufas, juegos de activación mental…seguramente el Lagotto Romagnolo es un perro muy versátil, con el cual se podrá hacer casi cualquier actividad.
En cuanto a los humanos, para el perro el juego es un gimnasio de la vida. Es solo a través de estas actividades que el perro realmente evalúa sus propias habilidades y posibilidades, superando así las diversas inseguridades y descubriendo lentamente el autocontrol. Puedes dedicarte al simple lanzamiento de la pelota, a la agilidad, a la impresión en las trufas, a los juegos de activación mental … seguramente el Lagotto Romagnolo es un perro muy versátil, con el que puedes hacer casi cualquier actividad.
Otra fase importantísima concierne el hábito del cachorro a hacer sus propias necesidades fuera. Es inherente a su instinto saber que tiene que debe ensuciar lejos de donde come y de donde descansa, pero, sin embargo, esto no quiere decir que necesariamente el cachorro sepa que deberá ensuciar fuera/lejos. Comúnmente, los métodos usados para hacer entender al perro donde no debe ensuciar se parecen a castigos inútiles y crueles (hacerle olfatear su orín, golpearlo con el periódico…). Sin embargo ,esto no ayudará al perro a aprender la lección. Por lo tanto es necesaria paciencia pues alrededor de los cuatro meses, nuestro fiel amigo comprenderá solo donde ensuciar, saber cómo resistirse y controlarse a sí mismo.

 

Aqui abajo les dejamos algunos valiosos consejos que pueden ser útiles para que su amigo de cuatro patas no ensucie en casa:
Lo primero que se debe hacer es elegir un espacio que será nombrado especialmente para hacer sus necesidades.
En general el perro ensucia en algún momento del día; cuando se levanta, después de haber comido y después de jugar. Pero antes de reconocer este momento es necesario aprender a conocer al propio perro. En el momento en que note que su cachorro va a orinar en el lugar equivocado, cojalo y llévelo al lugar previamente establecido y, en caso que este ya ese ensuciado, recompensarlo. Con el tiempo verá que el perro asociará esta área predeterminada con el lugar donde debe hacer sus necesidades fisiológicas. Si no puede atrapar al perro a tiempo y orina en la alfombra o el suelo de su casa, no debe regañarlo o golpearlo, sino decir “no” y llevarlo fuera (o al lugar predeterminado para hacer las necesidades). Naturalmente, esto solo se aplica si uno se da cuenta del hecho en el momento en que sucede. Si, sin embargo, llegas unos minutos tarde, es mejor ignorar el accidente.
Sobretodo en el primer mes de vida, el perro no tiene plena autonomía y control de la vejiga, por eso es de fundamental importancia sacarlo a pasear o a fuera a menudo, esperando un máximo de 3 horas entre cada vez.

Finalmente, el control de la mordida y la costumbre de no estar solo: dos pasos fundamentales y no diferibles:

El perro solo no se puede dar cuenta de que puede hacer daño, por lo tanto es importantísimo hacerle entender de inmediato dónde está equivocado; el secreto está en la respuesta y en el comportamiento del amo, quien con sus reacciones no debería inducir al perro a continuar con lo que cree que es un juego. Cuando el perro te muerde la mano, haz un grito agudo, tal y como lo haría un cachorro. Mantén tu mano firme y deje de jugar. De este modo, el cachorro aprenderá que después del mordisco no recibirá más atención. El cachorro podría intentar remediarlo frotando y lamiéndole la mano. En caso que esto suceda, alabelo con una voz dulce y recompensalo con comida, luego continúe jugando con él. No lo azotes para corresponder el dolor que te hizo sentir. Los castigos físicos sólo harán que el animal te tenga miedo. Además, no debes jugar nunca con demasiada violencia, pues el juego duro hace que aumente la agresividad.

Por lo referente al estar solo en casa, hay ciertas normas a seguir para hacer que este hecho no sea percibido como un trauma;
En primer lugar, debe dejar solo al perro gradualmente, para que así empiece a no seguirnos todo el tiempo, y luego trate de dejarlo solo unos instantes en una habitación. Si empieza a llorar, no debería ir inmediatamente a tranquilizarlo, sino que sería mejor esperar a que haya parado. Estos ejercicios deben realizarse varias veces, aumentando poco a poco y gradualmente el tiempo en el cual el pequeño está solo, y al volver, no se le debe incitar a grandes festejos, pues se debe normalizar la situación y hacerle ver que es un evento que puede suceder a menudo y, por lo tanto, no debería sorprenderlo. otra regla importante que no debe pasarse por alto es la de dejar al cachorro un juguete o pasatiempo durante nuestra ausencia. Esto ayudará a mantenerlo ocupado y tranquilo, y evitar que destroce nuestra casa. Un objeto útil para este propósito que recomendamos es el llamado “Kong”; un objeto de goma dura que permite insertar alimentos en su interior. El cachorro se tomará su tiempo para tratar de extraer la comida, distrayéndose así de destruir la silla de mimbre tan querida por su abuela.
Sin embargo, siempre es recomendable asistir a clases para cachorros, que no son más que sesiones de socializacion y educacion básica, especificas para cachorros.